The Clams
Escrito por InfoDealer    Miércoles, 09 de Mayo de 2012 00:00    Imprimir E-mail
Artistas
 
 
Nombre: The Clams
Componentes: Aida Clam, Mónica Clam, Diana Clam, Noelia Clam, Lila Clam, Lupe Clam, Henar Clam, Marina Clam
Lugar: Oviedo / Madrid
Estilo: R&B / Soul
 
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The Clams es un ejército de ocho mujeres con sed de R&B. El background de estas chicas son garitos humeantes de Madrid amenizados con letras del mejor soul. "Una ex presidiaria, una camarera de carretera, una mecánica, tres peluqueras, una parrillera y una stripper…" Todas diamantes sin pulir hasta que una fugitiva, Marta Luna, descubrió su potencial y las animó a explotarlo.

“Ahora mandan las chicas” es su grito de guerra. Sus artistas de cabecera son Etta James, Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Aretha Franklin, Wilson Pickett o Ray Charles… The Clams saborean la música negra estadounidense del siglo pasado. La banda se catapultó por todo el país en Avilés, a principios del 2011. Encima del escenario viajan sesenta años a través del tiempo: look acorde con la época a la que homenajean con la música. Aún no han sacado a la luz un disco propio, pero un “Something’s got a hold on me” versionada por ellas te hace caer los calzoncillos. Esto no es ningún juego de niñas.
 
Esta es su historia, según Marta Luna Clam: "Conocí a Aida Clam (aunque entonces todavía no era Aida Clam) en un bar de carretera. La verdad, me iban mal las cosas, y después de conducir al azar durante horas, paré a beber en aquel garito infecto. Los barbudos camioneros se apostaban en la barra, cabizbajos delante de una cerveza y un chupito de whisky. La mayoría cabeceaba sin prestar atención a lo que ocurría en una pequeña tarima: allí, abriéndose paso entre el denso humo, salió Aida a cantar con voz doliente canciones de soul malherido. Hasta mi última víscera vibró con aquella música y pensé que aquella tipa no podía seguir desperdiciando su talento en aquel agujero. Así decidí dar un giro a nuestras vidas, un volantazo, y formar The Clams. Una banda de mujeres desperadas y fugitivas, dispuestas a hacer temblar el suelo bajo sus pies.

¿Quién sería nuestras vertebras, el motor que animase nuestra música y la hiciera avanzar con ritmo firme? Encontré a Mónica debajo de una furgoneta en un taller mecánico que se fundía bajo el sol de una carretera secundaria. En cuanto vi su rostro manchado de grasa y la habilidad con la que golpeaba una carrocería con su llave inglesa, supe que sería nuestra batería: Mónica Clam. Diana, Noelia y Lila darían un brillo nuevo a nuestra música, la elevarían más arriba del cielo y soplarían para empujarla hacia delante. Una lavaba, otra cortaba y otra hacía manicuras en aquella triste peluquería de extrarradio. Ahora, con sus cosméticas manos, tocarían la trompeta, el saxo y el trombón hasta romperse las uñas. Diana Clam, Noe Clam y Lila Clam se unieron a nosotras.
 
Entre ketchup y sirope veía Lupe pasar su vida, todo el día sudorosa delante de la plancha. Recordé sus tortitas, sus grasientas hamburguesas triples, y fui a visitarla al restaurante mugriento donde trabajaba vestida con una cofia y un delantal rosa.“¿Qué deseas, cariño? ¿Más café?”, preguntó. “Cambiaré esa plancha por un teclado, y darás grasa y sabor a nuestra banda”, le dije. Así Lupe pasó a ser Lupe Clam y ponernos a la parrilla.

Me enteré de que soltaban a Henar aquella semana. Fui a prisión ese día, bajo un cielo plomizo. Salió mascando chicle, con cara de pocos amigos, arrastrando una gran maleta. Lo primero que hizo fue pedirme un cigarro. “Tengo un plan”, le dije. “No pienso dar otro golpe”, dijo, “al menos en una buena temporada”. Escupió en el suelo de grava. “Esto es mucho mejor”, repuse. Así Henar sustituyó lo fríos barrotes del presidio, que tanto había agarrado en largas tardes de invierno, por las seis de cuerdas de la guitarra. Ya era Henar Clam.

Nos faltaba alguien que pusiera sustancia y curvas a nuestro sonido. Marina pasaba la noches contoneándose medio desnuda en el escenario de un oscuro club, ante la mirada atenta de un puñado de babosos salidos. Le ofrecí soltar aquella barra metálica y agarrar el mástil y las metálicas cuerdas de nuestro bajo. Olvidarse de las babas y ponerse la ropa. Aceptó. Así completé la banda, uniendo a Marina Clam a nuestras filas.

The Clams habían tomado cuerpo. Ocho mujeres, ocho instrumentos, ocho almejas: una misión. Ellas pueden hacerlo."

 
 
Discografia:

- "She Can Do It!" (EP), 2013
 


The Clams
Actualizado ( Viernes, 11 de Abril de 2014 10:01 )