The Bongolian: romanos del espacio exterior
Escrito por Dyk Bonkers    Miércoles, 14 de Diciembre de 2016 00:00    Imprimir E-mail
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THE BONGOLIAN
"Moog Maximus"
(Blow Up Records, 2016)
4estrellas


Ante nosotros "Moog Maximus" quinto larga duración de The Bongolian, alter ego del hiperactivo multi-instrumentista Nasser Bouzida, líder de los indomables Big Boss Man. Este artista es sin duda uno de los personajes más peculiares de la escena internacional, heterodoxo y clasicista a partes iguales. Militante de la escena mod más underground al mismo tiempo que explorador en toda clase de estilos, alguno de ellos de lo más bizarro de la galaxia pop.

Aunque el punto de partida sea siempre el mismo (poderosos grooves que gravitan en torno al sonido hammond y los bongós) las propuestas son cada vez más descabelladas. Desde su debut en 2002 cada nuevo álbum se desliza por escenarios diversos: ritmos latinos, funk psicodélico, soul-jazz, bandas sonoras de espías o sci-fi. Con guiños y homenajes a toda clase de artistas. Un viaje hacia adelante y atrás en el tiempo con estaciones tan dispares como la Riviera, Porto Fino, el Moscú de la Guerra Fría o Saturno. [...]

Otra característica es el uso de instrumentos analógicos rescatados de viejos estudios y almacenes. Cada instrumento pasa por sus manos durante el proceso de grabación haciendo de cada tema algo artesanal. Todo eso unido a una insólita capacidad creativa y un eclecticismo apabullante, dan como resultado un producto original e impredecible. Porqué de eso se trata, si repasamos la descripción cualquiera diría que el amigo Nasser es un músico pretencioso que se toma muy en serio. Y nada de eso familia, lo único que pretende es sorprendernos y arrastrarnos a la pista de baile. Una suerte de Jimmy Smith alocado de un universo paralelo cuyos héroes fueran Bob Crewe, Serge Gainsbourg y David Holmes. Hedonismo en estado puro desde la más absoluta falta de prejuicios.

"Moog Maximus", como bien dice el título es un homenaje a aquel teclado tan habitual en las obras instrumentales de los '60 y '70. Verdaderamente nos hallamos ante otra vuelta de tuerca a todos los niveles, ya que tal vez sea ésta su obra más barroca y arriesgada. Seguidamente detallamos porqué:

El primer corte “Octavius” se abre con solemnes trompetas al estilo peplum (las pelis de romanos típicas de los años 50) que acompañan una orquestación burbujeante, con coros femeninos y un frenético ritmo de bongós que nos sostiene por un decorado de serie B con breaks imprevisibles y punzantes teclados. Un ejercicio entre majestuoso y auto-paródico, y que nos previene ante lo que nos va a caer encima. De ello nos damos cuenta en seguida con “Googa Mama”, un dancefloor killer efectivo al primer instante. Gasolina de alto octanaje para llegar al punto álgido de la fiesta sin más preámbulos. Un tema que de publicarse en formato 7” (¿a qué esperan en Blow-Up Records?) se convertiría en cotizada pieza de coleccionista en cuestión de semanas. Y la verdad que los ingredientes no son nada rebuscados: boogaloo afilado sobre poderosos teclados, estribillo pegadizo y ritmo bailongo de manual. Eco lejano de los hits de la Frank Popp Ensemble en la pasada década barnizado con capas de ornamento retro-futurista y precisa ejecución.

Ya sobrepuestos nos adentramos en “Vacation in Westworld” que serpentea entre la atmósfera inquietante de "Twilight Zone" y el brillo crepuscular del spaghetti western, sintetizadores hipnóticos, cálido jazz-funk setentero y vibrante percusión afrocubana. Todo ello desemboca en recovecos donde la pieza fluye en un magma abrasador de cacharrería analógica. A continuación, llega un tema marca de la casa “Jan Hammer of the Gods” con un patrón muy simple de bongós y donde el moog nos arrastra a una ascensión psicodélica que se manifiesta más ampulosa que otra cosa. En “Moog Maximus” la cosa cambia, se trata de un sincero homenaje a los creadores del invento, Walter Carlos y Robert Moog. Un instrumental reposado que recuerda tanto a la banda sonora de "A Clockwork Orange" como a todo el softcore italiano de mediados de los '70. Con el siguiente corte “B-Boy Toga Party” volvemos a la pista, quizás uno de los temas más interesantes de todo el disco, breaks ralentizados pero luminosos, balas trazadoras en todas direcciones. Bocado suculento para los amantes de las remezclas. Un zarpazo breve pero intenso que cierra la primera cara del trabajo.

 


La segunda entra galopando a los lomos del caballo de Boudica, princesa celta que se levantó contra el dominio romano en el siglo I. Nuevo guiño irreverente al peplum en este “Boudica Rides Again” donde el peso recae sobre el sintetizador y donde la protagonista bien podría ser una heroína espacial en apuros. Ligeramente monótono, va cogiendo ímpetu hasta rozar lo estridente, aderezado con gruesos trazos de electrónica primigenia. “Londinium Calling”, más guiños, título guasón y fiestero, un tema cargado de groove particularmente irresistible. Esencia soulera sin caer en la obviedad, pinceladas sci-fi y posible futuro hit para alegría de muchos DJs. Para mi gusto el corte más logrado de todo el álbum.

Golpe de volante con “Mr.Woo” tema resplandeciente de clara inspiración pop, melodía cautivadora y voces femeninas que recuerdan ineludiblemente al fugaz dúo Shampoo. Un divertimento destinado más al público que bailó durante los 90 en clubs y carpas de festivales que no a los irreductibles del funk. Tal vez haya quien considere éste tema burda bisutería pero la verdad es que tras una segunda escucha es uno de los que se recuerda con una sonrisa hasta el final del álbum. Retornamos a la senda del clasicismo con “Ritmo do Rio”, no hace falta más, el título lo dice todo, echando la vista atrás parece un tema de sus primeros trabajos. Canónico no decepciona, pero a estas alturas tampoco llena. “Kids Love Moogs” se emparenta claramente con el anteriormente citado “Mr.Woo”, pero más contenido y menos colorista. Simplemente se tira de catálogo. Para el final queda “Aries and Scorpio” un sofisticado epílogo con talkover incluido que arranca con un atisbo de latin-funk y que muta a una vistosa electrónica de plumaje ochentero, de nuevo el arsenal analógico desatado y vitalidad rebosante.

Indudablemente, estamos ante un trabajo un tanto arriesgado, y en la época que vivimos dar con algo así es motivo de celebración. No considero que nos encontremos ante ningún hito, tampoco pienso que The Bongolian lo pretendiera. Simplemente diversión y despreocupada joie de vivre pero con los pies en el suelo, y buscando la sorpresa genuina. Una buena colección de canciones con algunas gemas valiosas que pueden captar nuevos fans para este particular proyecto. Por otro lado en el pecado lleva la penitencia, pesa la pretensión de deslumbrar a cualquier precio, dejando una sensación de obra incompleta. Hay cortes que suenan a esbozo, lineales y fáciles de masticar que podrían haber dado para mucho más, redondeando una fabulosa trayectoria discográfica. A parte de eso, si como es tradicional su gira cae por la península, estas mismas canciones pueden tener un efecto demoledor en directo, cita ineludible para estar en conmoción durante meses. Quedan ustedes avisados terrícolas.

Tracklist:

1. Octavius   3:45
2. Googa Mama   3:39
3. Vacation in Westworld   4:51
4. Jan Hammer of the Gods   3:58
5. Moog Maximus   3:26
6. B-Boy Toga Party   2:26
7. Boudica Rides Again   4:22
8. Londinium Calling   3:31
9. Mr. Woo   3:39
10. Ritmo do Rio   3:30
11. Kids Love Moogs   3:13
12. Aries and Scorpio   4:08



The Bongolian - "Googa Mama"
 
 
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