Melvin Sparks: gotas de néctar
Escrito por Dyk Bonkers    Jueves, 12 de Octubre de 2017 00:00    Imprimir E-mail
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Critica-MelvinSparks-LiveAtNectars

MELVIN SPARKS
"Live at Nectar’s"
(One Note Records, 2017)
3estrellas
 

El mítico Melvin Sparks en sus últimos años de vida tuvo un inusitado resurgir y se dedicó con vehemencia a girar por clubs de jazz en formato de trio junto al organista Beau Sasser y el baterista Bill Carbone. En algunas ocasiones les acompañaba una poderosa sección de metales The Grippo Horns, con ellos grabó algunas actuaciones en 2010, justo antes dejarnos unos meses más tarde, en marzo de 2011. Este selecto legado ha sido recuperado por One Note Records la discográfica de Simon Allen, batería de los insignes The New Mastersounds, y junto al otro coloso de la banda, Eddie Roberts (en tareas de producción) ofrecer un puñado de temas de la leyenda texana en plena forma, en lo que serían tristemente sus últimos shows. Éste participó con su buen hacer en la guitarra en innumerables trabajos junto a otras leyendas como Jackie Wilson, Curtis Mayfield, Marvin Gaye, Jack McDuff, Jimmy McGriff o Idris Muhammad por citar algunos. La variedad de los artistas indica la diversidad de estilos en los que se sentía cómodo desde el rugoso blues de Texas al bebop, pasando por el southern soul, el jazz-funk y el r’n’b.
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“Live at Nectar’s” presenta seis cortes grabados en bruto en el club del mismo nombre en Burlington, en el estado norteño de Vermont, lugar de residencia del señor Sparks en el tramo final de su vida. Sabiendo el estado permanente de gira de los NMS por el circuito jazzy de los Estados Unidos no es extraño que llegaran a coincidir con él y de aquí el esfuerzo por difundir estas actuaciones que seguramente hubieran quedado relegadas al olvido. La cara A arranca con “Miss Riverside” un corte que transita por las sendas del r’n’b y el soul-jazz para desembocar en un musculoso ejercicio de jazz-funk que absorbe al oyente por su nada disimulada crudeza. Con “Ain’t No Woman (Like the One I Got)” se imponen la suavidad y la aportación magistral de los metales que relanzan con gran pericia la melodía inconfundible de este gran clásico. El tercer tema es el inmarchitable hit funkero “Fire Eater” de Rusty Bryant y Jerry Taylor, al cual la banda aporta un tratamiento tan vigoroso que se convierte en algunos momentos en un groove incandescente por el duelo que traban órgano y guitarra. Todo sin perder ni un gramo de elegancia en el que es muy probablemente unos de los momentos más brillantes del disco donde se percibe el vértigo que provoca la interpretación entre el público presente.

 

La cara B se abre con un tema propio, “Cranberry Sunshine” donde la guitarra juguetona simultanea su maestría con la sujeción hipnótica del teclado que transmite muy fielmente esos instantes mágicos que suelen darse en esos reducidos escenarios de los jazz clubs, para deleite de los asistentes. Con ligera melancolía se aborda el “Breezin’” del también legendario Bobby Womack, se mantiene la esencia soulera original con decididos arreglos de guitarra que se imbrican en diversas variaciones alrededor de la reconocida melodía, para regocijo del buen aficionado al jazz. Cerrará un gran corte de jazz-funk de manual, “Whip! Whop!” donde los Grippo Horns se exprimen en la sala de máquinas para alcanzar velocidad de crucero para un crescendo final lleno de vitalidad. Una evocación a los locales setenteros forrados de moqueta, con pósteres de blaxploitation y pista de baile a rebosar donde los pinchas de la época no dudaban en seleccionar temas como éste mismo para caldear el ambiente. Un broche final de muchos quilates.
 
No podemos ocultar que se trata de un álbum destinado al asiduo conocedor del género o al coleccionista de perfil completista que busque una nueva referencia que en pocos años puede ser difícil de conseguir en formato físico. No tanto para los que confeccionan playlists repletas de hits para sus dispositivos de escucha, tampoco para los que buscan la novedad deslumbrante o la rareza más oscura. Es simplemente un disco de jazz, con pocos temas como se estila en el género y cargado de energía. El principal punto a su favor es esa fiel transmisión de lo que es un artista en estado de gracia aunque sea ante un auditorio reducido. Y por otra parte la constatación que en la década presente nos han abandonado (y seguirán haciendo, por desgracia) multitud de artistas de la era dorada de nuestros estilos favoritos, figuras ya irremplazables, algunas injustamente olvidadas y que trabajos de este tipo ayudan a perpetuar. Gotas de néctar precioso que no merecen ser derramadas.
 
Tracklist:

1. Miss Riverside [Live]  8:45
2. Ain't No Woman (Like the One I Got) [Live]  5:31
3. Fire Eater [Live]  8:07
4. Cranberry Sunshine [Live]  7:01
5. Breezin' [Live]  9:07
6. Whip! Whop! [Live]  6:28
7. Thank You [Live]  12:05
8. Hot Dog [Live]  12:42
9. Band Intro [Live]  1:58

 


Melvin Sparks: gotas de néctar